Jueves dia segundo.
de cuaresma
CERTIDUMBRE DE LA MUERTE.
¡Con que la muerte es una deuda universal que todos por nuestro turno hemos de pagar
á la Justicia divina! ¡ Con que es cierto que hemos de morir todos sin
distincion de clases, de dotes y de gerarquías! ¡Oh! sí; lo veo, lo
toco. Ni la grandeza , ni el saber, ni la opulencia , ni el talento,
ni la virtud, ni la robustez , ni la hermosura están dispensadas de
esta ley suprema... Ley suprema y niveladora de todo lo que la humana
vanidad diferencia y clasifica, y terrible comun medida por la cual
deben ser medidos é igualados todos los hombres.... ¡Ah! imposible
parece... Pero ¿qué es la grandeza del hombre y el saber del hombre y el poder
y la riqueza del hombre , sino ceniza y polvo y nada? qué es su
robustez sino una débil caña plantada en la arena que basta una ráfaga
de airecitlo para abatirla? qué su hermosura sino una tierna y fresca
flor de la mañana que cierra su capullo y cae marchita y desecada al
caer la tarde?.. Efímera existencia la del hombre! basta y sobra á
derribarla un tenue airecillo incapaz de agitar la diminuta hojuela de
un rosal... ¡Y tanta vana presuncion! y tanto orgullo! y tanta
petulancia! y tanta satisfaccion de sí mismo!... ¡Oh loca é infatuada
humanidad !... ¡Oh vanidad de vanidades de este frivolo y miserable y
malicioso mundo!
¡Ah!... Entremos ¡oh alma mia! entremos de una vez en
cuentas con nosotros mismos : contemos el cargo de nuestras faltas por la suma de las horas pasadas: aprovechemos el momento presente para torcer el rumbo, y vamos á asegurar nuestra suerte.en la
incierta cuenta de las horas futuras. Reflexionemos la triste suerte que
nos hubiera cabido, si en aquel entonces hubiésemos sido llamados á
juicio ; y horrorizados del peligro que corrimos, postrémonos
compungidos á la presencia del Padre de las misericordias y digámosle de
todo corazon : ,
ORACIÓN.
Oh misericordiosísimo
Jesus mio, que no quieres la muerte del pecador, sino que reconozca sus
culpas y se arrepienta y viva. ¡ Cuántas veces me has llamado
tiernamente á tu regazo en los momentos en que yo sordo á tus voces, y
todo lleno de la voz de mis torpes sentidos, corría desalado y ébrio
tras de mis locos .devaneos y deplorables extravíos ! ¡Cuántas veces has
esperado con los brazos abiertos á esta ciega y alma mia
que mas se empeñaba en huirte y alejarse de tí cuanto mas tú la llamabas
amoroso y diligente !
¡ Ah! qué mal he comprendido yo la excelencia y
eficacia de tu amor, y cuán mal he correspondido á la efusion de tu
cariño y á la grandeza de tu clemencia inagotable.... ¡ Dios mio ! mi
buen Jesus l mi amoroso dueño!
¿quién soy yo, ni qué es lo que yo valgo para que tú hayas amado y
favorecido con tanto exceso? Tarde ¡oh ! tarde conozco yo la grandeza de
tu bondad y la bajeza y ruindad de mi pasada conducta.
Perdon, mi Dios;
perdon, que ya contrito y reconocido á tus mercedes» me
vuelvo á tí con ánimo de no separarme mas de tí; de servirte , de amarte
y adorarte todos los restantes dias de mi vida. Ea ¡ Señor mio!
conforta en mí estos santos propósitos, aviva en mí el deseo
de no vivir en adelante sino por tí, estréchame , abrásame, consúmeme
en la llama de ese puro y ardiente amor que tú me has tenido y del cual
me das un vivo testimonio en el misterio de este augustísimo y adorable Sacramento.
DESPERTADOR CUARESMAL
AÑO 1855 DISPONIBLE POR GOOGLE