jueves, 19 de febrero de 2015

MEDITACION DIA SEGUNDO DE CUARESMA

                                                            

                                       Jueves dia segundo.
       de cuaresma

                         CERTIDUMBRE DE LA MUERTE.


¡Con que la muerte es una deuda universal que todos por nuestro turno hemos de pagar á la Justicia divina! ¡ Con que es cierto que hemos de morir todos sin distincion de clases, de dotes y de gerarquías! ¡Oh! sí; lo veo, lo toco. Ni la grandeza , ni el saber, ni la opulencia , ni el talento, ni la virtud, ni la robustez , ni la hermosura están dispensadas de esta ley suprema... Ley suprema y niveladora de todo lo que la humana vanidad diferencia y clasifica, y terrible comun medida por la cual deben ser medidos é igualados todos los hombres.... ¡Ah! imposible parece... Pero ¿qué es la grandeza del hombre y el saber del hombre y el poder y la riqueza del hombre , sino ceniza y polvo y nada? qué es su robustez sino una débil caña plantada en la arena que basta una ráfaga de airecitlo para abatirla? qué su hermosura sino una tierna y fresca flor de la mañana que cierra su capullo y cae marchita y desecada al caer la tarde?.. Efímera existencia la del hombre! basta y sobra á derribarla un tenue airecillo incapaz de agitar la diminuta hojuela de un rosal... ¡Y tanta vana presuncion! y tanto orgullo! y tanta petulancia! y tanta satisfaccion de sí mismo!... ¡Oh loca é infatuada humanidad !... ¡Oh vanidad de vanidades de este frivolo y miserable y malicioso mundo!

 ¡Ah!... Entremos ¡oh alma mia! entremos de una vez en cuentas con nosotros mismos : contemos el cargo de nuestras faltas por la suma de las horas pasadas: aprovechemos el momento presente para torcer el rumbo, y vamos á asegurar nuestra suerte.en la incierta cuenta de las horas futuras. Reflexionemos la triste suerte que nos hubiera cabido, si en aquel entonces hubiésemos sido llamados á juicio ; y horrorizados del peligro que corrimos, postrémonos compungidos á la presencia del Padre de las misericordias y digámosle de todo corazon :





                                       ORACIÓN.


Oh misericordiosísimo Jesus mio, que no quieres la muerte del pecador, sino que reconozca sus culpas y se arrepienta y viva. ¡ Cuántas veces me has llamado tiernamente á tu regazo en los momentos en que yo sordo á tus voces, y todo lleno de la voz de mis torpes sentidos, corría desalado y ébrio tras de mis locos .devaneos y deplorables extravíos ! ¡Cuántas veces has esperado con los brazos abiertos á esta ciega y alma mia que mas se empeñaba en huirte y alejarse de tí cuanto mas tú la llamabas amoroso y diligente ! 

¡ Ah! qué mal he comprendido yo la excelencia y eficacia de tu amor, y cuán mal he correspondido á la efusion de tu cariño y á la grandeza de tu clemencia inagotable.... ¡ Dios mio ! mi buen Jesus l mi amoroso dueño! ¿quién soy yo, ni qué es lo que yo valgo para que tú  hayas amado y favorecido con tanto exceso? Tarde ¡oh ! tarde conozco yo la grandeza de tu bondad y la bajeza y ruindad de mi pasada conducta.
 Perdon, mi Dios; perdon, que ya contrito y reconocido á tus mercedes» me vuelvo á tí con ánimo de no separarme mas de tí; de servirte , de amarte y adorarte todos los restantes dias de mi vida. Ea ¡ Señor mio! conforta en mí estos santos propósitos, aviva en mí el deseo de no vivir en adelante sino por tí, estréchame , abrásame, consúmeme en la llama de ese puro y ardiente amor que tú me has tenido y del cual me das un vivo testimonio en el misterio de este augustísimo y adorable Sacramento.

DESPERTADOR CUARESMAL
AÑO 1855 DISPONIBLE POR GOOGLE


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